¿Lula o Bolsonaro? Elecciones de Brasil, integración regional y MERCOSUR

Las recientes elecciones del pasado 2 de octubre en Brasil nos dejan más dudas que certezas. Las encuestan pronosticaban una posible victoria de Lula da Silva en primera vuelta aventajando a Jair Bolsonaro por más de 14 puntos. Sin embargo, Lula no pudo superar los 50 puntos y Bolsonaro quedó 5 puntos por debajo.

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En el actual contexto, las elecciones del gigante asiático no pasan desapercibidas y menos para sus socios comerciales del MERCOSUR, bloque al que pertenece Brasil. En general, la mayoría de los analistas coinciden, en que la postura de ambos candidatos respecto a la integración es diversa. Durante su actual gestión, Bolsonaro se mantuvo distante respecto al MERCOSUR y no forjó una mayor integración, por el contrario, al igual que el actual Presidente Uruguayo, Luis Lacalle Pou exigen mayor flexibilización respecto al arancel externo común, y más tratados comerciales y de libre comercio con terceros países, sin demasiados reparos en lo que respecta a las consecuencias que los mismos podrían conducir por sobre la actividad industrial del bloque.

En materia comercial, Brasil es el socio de mayor peso dentro del MERCOSUR. Paraguay exporta cerca del 34 % de sus productos a Brasil y Uruguay, un 16 % respectivamente. Con la República Argentina, Bolsonaro se distancia fuertemente del gobierno proteccionista de su Presidente Alberto Fernández, no obstante, el embajador argentino en Brasil, Daniel Scioli, tendió puentes y mantuvo las relaciones comerciales, al menos vigentes. Los socios del MERCOSUR miran a Brasil como un miembro clave, en el cual su crecimiento empuja al resto. De acuerdo a una publicación de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios de septiembre del corriente año, Argentina se posicionó en tercer lugar entre los mayores proveedores de Brasil, detrás de China y Hong Kong y Macao (U$S 6447 millones), y de Estados Unidos (U$S 5080 millones). A su vez, entre los principales compradores de Brasil, Argentina se ubicó tercera, detrás de China, Hong Kong y Macao (U$S 7982 millones) y Estados Unidos (U$S 3571 millones).

A pesar de las críticas de Bolsonaro hacia la China, sobre todo durante la pandemia de COVID-19, sigue siendo unos de sus principales socios comerciales. De igual forma sucede con los Estados Unidos, si bien luego de la llegada de Biden, Bolsonaro se ha distanciado, en lo narrativo, por no compartir la misma ideología que con el Expresidente Donald Trump, las relaciones comerciales continúan prevaleciendo fuertemente, tal como lo refleja su balanza comercial.

Bolsonaro quiere jugar a solas y desmarcarse de sus socios regionales, consolidándose como un único jugador. En ello difiere Lula, quien mira con mayor atención al resto de los países latinoamericanos y se predispone a reforzar sus lazos institucionales, comerciales y políticos, sobre todo con los gobiernos con los cuales comparte idéntica o similar ideología.

Acuerdo Unión Europea – Mercosur

Uno de los principales temas en agenda es el Tratado de Libre Comercio entre ambos bloques. El acuerdo “en principio», firmado en 2019, está sujeto a la revisión legal y formal de los textos y las ofertas respectivas de acceso al mercado. Desde distintos sectores se esbozaron reparos respecto a las posibles implicancias en el sector industrial y agropecuario de ambos bloques. Puntualmente, el sector agropecuario francés, se expresa en contra del acuerdo por las implicancias que traería aparejado un libre comercio, sobre todo en el sector ganadero, y en igual sentido el gobierno francés se opone calificando la deforestación en el MERCOSUR como el mayor problema para avanzar y exige respeto hacia el Acuerdo de París.

Bolsonaro manifiesta defender el acuerdo comercial entre ambos bloques, no obstante, no guarda demasiado o ningún reparo respecto a la creciente deforestación que registra el Amazonas. Los datos preliminares hasta 2021, arrojan cifras escalofriantes; estipulan que durante los 3 primeros años de su mandato creció un 79% la deforestación en las zonas protegidas de la Amazonía brasileña, frente a la devastación producida entre 2016 y 2018.

En la reciente campaña electoral, Lula declaró que de ser electo buscará que el MERCOSUR firme el Tratado de Libre Comercio con la UE dentro de sus seis primeros meses de gestión. No obstante, Lula también ha dejado entrever que el acuerdo que se firme debe contemplar las necesidades y realidades del sector agropecuario e industrial Brasilero y las banderas que dice enarbolar en dicho sentido, no parecen coincidir con el espíritu del acuerdo UE-MERCOSUR.

Ahora bien, no sabemos con certezas cual será la postura de Bruselas; hay quienes entienden que la agenda de la UE se encuentra focalizada en la guerra de Rusia contra Ucrania, el precio de las materias primas, el abastecimiento energético y la inflación que todo ello genera sobre los productos y servicios; otros entienden que es buen momento para mirar hacia Latinoamérica y buscar acuerdos comerciales que garanticen el suministro de alimentos y energía. En ese sentido, el MERCOSUR podría ser parte de la solución a los problemas de Europa.

Latinoamérica gira nuevamente hacia la izquierda

Latinoamérica viene dando vuelcos nuevamente hacia la izquierda. El Kirchnerismo, la versión más radicalizada del peronismo, gobierna la Argentina desde 2019; Luis Arce, el exministro de Economía de Evo Morales, llegó al poder en 2020 y con él nuevamente el Movimiento al Socialismo (MAS). El año pasado, en 2021, Gabriel Boric, un líder estudiantil de izquierda y uno de los principales embanderados de la reforma constitucional, ganó las elecciones de Chile. Recientemente, en el pasado mes de junio, Gustavo Petro el ex guerrillero, se convirtió en el nuevo Presidente de Colombia. La historia reciente del siglo XXI nos demuestra que, ni estando en sintonía ideológica, la región logra aunar esfuerzos en pos de una mayor cooperación regional y menos aún hablar de una integración.

El último Seminario de la CELAC-CAF celebrado en Buenos Aires en agosto del corriente año, bajo el lema: “El Futuro de la integración, Unidad en la Diversidad” no fue más que un slogan, ya que sus oradores compartían el mismo perfil populista de izquierda y en consecuencia, no escatimaron en celebrar la asunción de Petro en Colombia y bregar por la victoria de Lula en Brasil. Me pregunto: ¿Es una condición sine qua non compartir la misma ideología para avanzar en un proceso integracionista?

Un Seminario sobre integración regional debiera ser un espacio de trabajo y de búsqueda de concesos en la verdadera diversidad de ideas y realidades. Quienes ocupan cargos electivos o son funcionarios o representantes de los Estados, debieran trabajar en pos de ello y de esta forma evitarían desgastar recursos, tiempo y energía en protocolizar y maquillar lo que en la práctica se asemeja a una reunión de un centro de estudiantes.

Brasil: el único objetivo

Difícilmente el gigante sudamericano, bajo el mando de Bolsonaro o de Lula, adopte un liderazgo para el MERCOSUR; ambos tienen como principal objetivo a Brasil y sus propios intereses, individuales y colectivos. Es verdad que Lula manifiesta, al menos en lo discursivo, apostar por la consolidación del bloque y por la firma del acuerdo UE-MERCOSUR, pero no menores son sus objeciones y reparos sobre el mismo.

A la luz de los hechos, lo cierto es que el MERCOSUR no tiene una agenda común con base en un proyecto de integración, con una estrategia pensada y planificada en su seno. No existe un norte a través del cual, los Presidentes del bloque puedan debatir, disentir y consensuar, y ello marque, en definitiva, su propia agenda. Nada de ello existe y por eso cuando buscamos las propuestas de campaña electoral acerca del bloque, tanto en Bolsonaro como en Lula, solo se obtiene un panorama superficial. Uno más integracionista, el otro menos; uno más proteccionista y otro con mayor apertura hacia nuevos mercados, sin más.

Autores:

Santiago Melano

Santiago Antonio Melano es Magister en Acción Política, Fortalecimiento Institucional y Participación Ciudadana por la Universidad Francisco de Vitoria, Madrid.  Abogado por la Universidad Católica de Córdoba, realizó su Posgrado en Comunicación Política e Institucional

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